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Rutas turísticas desde San Esteban de Gormaz

   Desde San Esteban de Gormaz, una vez contemplado el parque temático del románico el visitante se hace una idea de cómo era este arte y por tanto quiere conocerlo en vivo: acude, en primer lugar, a las dos iglesias románicas de San Esteban: el Rivero y por último San Miguel, donde disfruta también del museo de arte sacro.

   La primera ruta lleva destino Peñalba de San Esteban para contemplar Santa María la Mayor, a continuación dirección Miño de San Esteban donde se encuentra la iglesia de San Martín, continúa el viaje hasta Castillejo de Robledo (que además de famoso por el cantar del Mio Cid, cuenta con la iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción y la ermita de los Mártires). Tomaríamos la carretera nacional en Langa de Duero, donde podemos disfrutar de su torreón. De regreso hacia San Esteban se haría una primera parada en Rejas de San Esteban para contemplar San Ginés y San Martín y la última en Matanza de Soria, donde se encuentra la iglesia de San Juan Bautista.

   La segunda ruta abandonaría la zona de San Esteban de Gormaz para conocer otras lugares, no sólo del románico, sino del resto del arte. El sur de la provincia de Soria nos estaría esperando para que sorprendamos al viajero. Le comentamos al viajero que vamos a recorrer los caminos que hizo el Cid mientras abandonaba estas tierras camino del destierro. Desde San Esteban “a siniestro San Esteban, una buena ciudad”… nos dirigimos hacia Navapalos, donde pasó el Cid la noche, continuamos el camino hacia Caracena (un buen cañón para los amantes del senderismo) donde el románico vuelve a ser protagonista. Con las iglesias de Santa maría y San Pedro (belleza románica de capitel girado sobre sí mismo). Una buena opción es subir hasta el castillo de Caracena. A continuación, bajo la atenta mirada de los buitres leonados continuamos el recorrido hasta retroceder a Fresno de Caracena, donde contemplamos su iglesia. A continuación torcemos en nuestro camino para visitar la fortaleza califal de Gormaz, visitando la iglesia de San Juan Bautista, la ermita de Santiago y la ermita de San Miguel (pinturas). Y por supuesto, subir hasta el castillo es imprescindible para comprender qué zona dominaban moros y cristianos en esta frontera del Duero. El recorrido continúa hasta las escuelas de Quintanas de Gormaz. Y volver a tomar la carretera de Recuerda, para visitar el sur de la provincia. Desde Retortilla tomamos la carretera hacia Tarancueña, para hacer la parada en la ermita de Nuestra Señora de Tiermes, que también es románica y nos sirve de excusa para visitar el yacimiento arqueológico de Tiermes y su museo.

   Si el tiempo acompaña podemos incluir una pequeña visita a la iglesia románica de Pedro y retornar hasta San Esteban de Gormaz.

   La tercera ruta parte también desde San Esteban hacia tierras de El Burgo de Osma: El viaje comienza en San Esteban, por la nacional 122 para hacer la primera parada en Alcubilla del Marqués. Allí disfrutaríamos de su museo etnográfico y de sus bodegas, toda una tradición en este final-principio de la ribera del Duero. El viaje continúa hasta el yacimiento arqueológico de Uxama. Allí disfrutaríamos de esta importante ciudad celtíbera que protege a la actual Osma y desde la que se divisa el Burgo, al que volveremos por la tarde. De allí el recorrido continúa hasta Berzosa, para contemplar la iglesia románica de San Martín de Tours que posee una galería porticada del siglo XII y extraordinarios capiteles. Continuamos el viaje hasta Fuentearmegil, la cuna del único templario conocido y localidad donde se encuentra San Andrés, que tiene una pila bautismal románica. De paso acercarnos hasta la torca de Fuencaliente del Burgo. El retorno se haría por Ucero, donde podemos contemplar su castillo y la iglesia de San Juan Bautista, en esta localidad nace el sendero del Cañón del río Lobos, por lo que sería interesante hacerlo andando para terminar en la ermita de San Bartolomé, románica tardía.

Desde allí el regreso sería por El Burgo de Osma, donde disfrutaremos de la catedral y de la ciudad monumental. El conjunto histórico artístico de la localidad nos obliga a comenzar su visita por la catedral, donde se podrán ver los restos románicos del templo sobre el que se alzó la Seo burgense.

   Una cuarta ruta partiría de El Burgo de Osma, hacia la naturaleza de la Fuentona de Muriel , una reliquia terciaria que no debe abandonarnos en nuestra ruta. Para hacer el día más ecológico, podemos optar por acompañar la visita con el sabinar de Calatañazor y, lógicamente, deleitarse con una localidad anclada en el pasado como es Calatañazor, donde podemos disfrutar de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo, la ermita de la soledad y San Juan Bautista, todas ellas joyas románicas. Desde allí nos podemos dirigir al pueblo escuela de Abioncillo de Calatañazor. Después el recorrido continúa por Torreblacos, donde encontramos la iglesia parroquial de San Pablo, con su pila bautismal románica y cruzamos la carretera para dirigirnos a Nafría la Llana y su iglesia de la Natividad, también románica. Desde allí, y ya de regreso descubrimos Rioseco de Soria, con una iglesia de ábside románico y la Villa Romana de los Quintanares, desde donde regresaríamos a El Burgo de Osma.

   La quinta ruta, para descubrir nuestro patrimonio románico y medieval parte de El Burgo de Osma hacia Berlanga de Duero, Conjunto Histórico Artístico que tiene la colegiata, el castillo y el Palacio Renacentista como máximos exponentes. Por aquí también cabalgó Rodrigo Díaz de Vivar y cerca de la localidad nos encontramos el arte mozárabe en los frescos de San Baudelio, de valor incalculable y que vuelven a lucir en el templo. Desde allí bajamos a las tierras que cabalgó Almanzor antes de su muerte, como es Bordecorex y abandonamos el viaje en el recinto amurallado de Rello, el conjunto amurallado mejor conservado de la provincia. De allí tomamos de nuevo el coche para descansar en Almazán.

   El sexto tramo de la ruta por el románico de la provincia nos pide que nos detengamos en Almazán. Allí la iglesia de san Miguel, del siglo XII pone el primer stop del día. También el aula de cultura de San Vicente continúa el estilo románico de la localidad, que se propaga por los pueblos de la zona, como Viana de Duero, Nolay, o Andaluz, donde sus capiteles eran un manual de enseñanza. Desde allí no nos podemos olvidar de lugares como Morón de Almazán, con una plaza de portada y Serón de Nágima.

   De Almazán parte la séptima ruta hasta tierras de Medinaceli. El románico nos invita a visitar Romanillos, pero el punto central es el pasado romano de Medinaceli, la ciudad del cielo, como la llamo Gerardo Diego. El palacio de la Alhondiga se nos abre sobre una plaza que guardaba un mosaico romano, que completaba el conjunto de la ciudad del Arco. Cerca de allí el yacimiento de Torralba y Ambrona, y para volver a la espiritualidad de los templos, un paseo por el monasterio cisterciense de Santa María de Huerta.

   Desde Almazán podemos partir después en la octava ruta hasta la cuna románica de la capital. Donde también haremos noche. Soria tiene un románico que ya hemos contemplado en el parque temático, como es la iglesia de San Juan de Rabanera (el ábside y la portada merece que dediquemos nuestro tiempo), de allí podemos ir a Santo Domingo y observar la fachada gloriosa de este templo. La ruta románica continúa en los arcos de San Juan de Duero, cuyos arcos muestran la mezcla de culturas. Sin olvidar la Concatedral de San Pedro (ese claustro románico ha sobrevivido a los tiempos) y San Saturio, así como el Palacio de los Condes de Gómara. Una cuna de poetas que nos mantendrá mente y espíritu ocupados. Desde la capital la visita añadida es el yacimiento celtíbero /romano de Numancia, que no podemos olvidar.

   La novena ruta nos dirige a Tierras Altas de Soria, donde podremos aprovechar para hacer la ruta de las Icnitas. Tras pasar el puerto de Oncala el destino románico es Yanguas,para disfrutar de su torre románica, ya que es el único resto de la iglesia del siglo XII. El regreso puede hacerse por San Pedro Manrique y visitar la restaurada Valdelavilla o Valtajeros, con templo románico fortificado, antes de llegar al castillo de Magaña.

   La décima ruta nos lleva desde la capital hasta Tierras de Ágreda. La Barbacana nos permite disfrutar al máximo de esta tierra que es villa de tres culturas. Fuensauco, Tozalmoro y Omeñaca son los exponentes románicos de la zona que tiene mezcla de árabes, judíos y cristianos. También disfrutamos del románico en la ermita de la Virgen de Olmacedo de Ólvega. Pero el lugar a detenernos no deja de ser Ágreda, donde la torre de San Miguel nos devuelve de nuevo a nuestro arte estrella.

   La undécima ruta nos sumerge en el Valle, una tierra rica también en historia y próxima a la capital, desde donde parte el recorrido. Son muchas las localidades que llaman la atención en este recorrido como San Gregorio o Almajano, pero nosotros prestamos especial atención a la casa de Aldealseñor, donde se levanta su torre del siglo XII. La naturaleza nos pone a nuestra disposición el acebal de Garagüeta y la poza de El Chorrón, para que no todo sean edificios. La sierra de Cebollera también tiene encantos secretos que descubriremos al visitante.

   Y la última ruta (12): nos sumerge en plena naturaleza soriana: no puede finalizar un viaje a Soria sin visitar lugares de encanto como nuestros pinares. Herreros, La Playa Pita, la micología, Casarejos, la iglesia románica del despoblado Arganza, Santa María de las Hojas, el Monasterio de Espeja de San Marcelino. Y los pinares altos, con la Laguna Negra y el nacimiento del Duero como cumbre de una naturaleza que se ve regada por el paraje de Castroviejo, la sierra de Cameros, la sierra del Urbión. Sin olvidar las localidades como Molinos de Duero, Salduero (bien cantada por el poeta Gerardo Diego), Covaleda, Duruelo o la propia Vinuesa, muestra, también, de la arquitectura soriana.



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